18.3.08

Muerte en la ventana



“Hola, soy Riana, tengo 13 años, y os voy a contar la historia del día en el que mi vida cambió:Era de noche, y me desperté sudando, había tenido una pesadilla y no pude dormir más. Era temprano, demasiado temprano, las tres de la mañana más o menos. Tenía un presentimiento, sabía que algo iba a pasar, no tenía ni idea de si era bueno o malo, dónde, cuándo o qué sería, no sabía por qué lo sabía, pero desde pequeña mis presentimientos siempre se cumplían… era extraño.Cuando mi madre entró a despertarme, aquel martes, 15 de enero, a las 7 más o menos, estaba todavía sudando, agarrada a las sábanas, con los ojos como platos, hinchados y rojos de no dormir. Aquel presentimiento seguía ahí, no se había ido. Mi madre quiso que me quedara en casa, que me quedara durmiendo, pero me negué, debía distraerme con algo, debía olvidar lo sucedido, debía tener algo en que pensar, debía… en aquel momento me di cuenta de que alguien, o algo me observaba a través del frágil cristal de la ventana; me puse rápidamente unos vaqueros y salí corriendo de la casa hasta la parada donde me esperaba la ruta, como cada mañana, para ir al instituto… Pero esta vez fue diferente, el autobús pasó de largo y tuve que ir a pie.Todo el mundo me preguntaba que qué me pasaba, y yo respondía que nada, aunque no fuese cierto.Nada más volver a casa me caí rendida en la cama para sumirme en un profundo sueño. Me desperté de nuevo, sudando, y tuve otra vez ese presentimiento y esa sensación de que alguien me observaba y esperaba que hiciese algo. Pero no hice nada, me quedé en la cama e intenté dormirme. Sentí una mirada de odio y desprecio.Oí unos pasos subiendo las escaleras "estás muy cansada, estás alucinando" me dije, pero los pasos se oían cada vez más cerca. Alterada, miré hacia la puerta y vi moverse el pestillo; en aquel momento supe que tenía que actuar rápido. Me escondí bajo la cama haciendo un hueco entre las sábanas para ver lo que pasaba. Vi la puerta abrirse, pero no había nadie. Salí, "Tonta, serás tonta… " me dije. Y cuando fui a acostarme en la cama, sentí algo afilado en mi nuca; me di la vuelta y vi una capa flotante de color negro con una hoz que me apuntaba con su filo lleno de sangre. Quise gritar, pero no pude; quise huir, pero no pude… En ese momento antes de que la hoz se clavara en mi corazón, oí cuatro palabras:"Que mierda de vida". El nombre de mi padre. Y dos segundos más tarde estaba muerta. Vi mi cuerpo tendido sobre la verdosa alfombra de mi cuarto. Era un fantasma; soy un fantasma.Os escribo esto para comunicarme con vuestro mundo, y deciros que voy buscando el momento oportuno para vengarme”

No hay comentarios: